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Poeta sin versos

Llegue cansado.

Después del dialogo

me acogió el silencio.

Prendí el cigarrillo.

Mientras el celaje del humo

resguardaba sus fronteras y

sus senderos.

Poco a poco…

desenvainaba mi cuerpo.

El semblante ausente que guardo en el lecho.

Perezosamente y sin refuerzos

quede desnudo ante el colchón del cuento.

Impuro hedor saciado por el vicio del sexo.

El cuento que narro hoy es el de el poeta sin versos.

Ya que regreso al centro sin despechos…

reanudando tu desembarque en mi puerto.

Desasosiego del recuerdo.

El humo sigue merodeado en tus suculentos desperfectos.

Ronda en la noche del cielo de tu pelo

los borrones creados por mis dedos en tu cuerpo.

El ímpetu del poeta sin versos renace en el firmamento.

¿Es, acaso, un fauno este aguacero de besos?

¿Es, acaso, el silencio de nuestros versos?

El ocaso se hace rojo intenso

cuando el poeta y sus versos

regresan a su puerto.

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Tu Cuentas

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1

El timido minuto del primer saludo.

El primer contacto visual, la primera sonrisa,

la primera cita.

2

El beso, dos franjas de piel tímida

que en el contacto hacen uno. Un son montuno del palpitar,

un escalofrió en manos al tu sombra acariciar.

3

El primer estremecer del te amo. El trio sin igual

al notar tus pupilas dilatar.

Tu nombre se encaja en mis pensamientos

al viento hacerle vacilar

4

Ritmo del rito, del amor,

son cuatro los dedos del alma

que aguardan tu corazon en mi recamara.

Que se entrega en un coloquio en un pañuelo azul noctuno

de una noche que carece de luna.

5

Cuenta… Cronos exime su tiempo tenue

para que nuestras horas sean selajes en la mar,

y nuestros días difuminar el el amplio marco celestial.

Dando tiempo a  pájaros ensueñados a volar.

Tu natura me hace alcoba para morar.

Y si moro en tu presencia, aun que sea un selaje en tu mar,

me enamora saber que tu cuentas en cada minuto de nuestra vida pasar.

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En una noche sin luna

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En un callejón de una alejada cuidad ella me encontró. Huérfano de amor y desnutrido de poesías.En una noche sin luna ella hayo en mi un cuerpo sin sombra que poco a poco cobro vida cuando sus húmedos labios rosaron mi paladar.

Poco a poco se estreno una función del drama que nunca culmino. Entre las sombras desenvolvió su vestido,desenvolviendo a su vez la canción del ocaso cuando roso su piel con mi piel. Movimientos hechos en poesía, hechos en lírica, hechos en canción.

Mis labios rozaron su piel y su piel traspasando todos los secretos del alma. Dando a florecer lo que tanto añoraba en mi alcoba. Aquella luna que tanto la deslumbraba tardo en su salida y solo las velas tintinaban en nuestro firmamento. En una noche sin luna no fue el fantasma,  tampoco fue la dama, fue el desahogo eterno de un hombre y una mujer que se amaban sin pereza alguna iluminando de pasión aquel humilde rincón.

Rayando el alba ella beso mi boca. Llenándola de furor y ardor y fue ahí cuando me di cuenta que me tenia que marchar. Ya que en una noche sin luna ella no vio al monstruo, Vio al hombre, su semejante, su semblante desfigurado no fue freno de su amor.

Me marche, si me marche ya que en esa noche sin luna fue la ultima hora que ella fue mía antes de dar el si en el altar, a un Don bien acomodado en la alta sociedad. No lo hice por pereza, tampoco lo hice por cobardía. Lo hice por que la quiero, la añoro y aun la sigo amando.

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El secreto del Edén

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Todo empieza con una mirada,

que se escapa del lado obscuro de la luna.

Mientras tanto, nuestras muzas

empiezan a jugar en los

Alpes de nuestro deseos.

Ahí empieza el dialogo más puro

del ser humano, el más antiguo de nuestra historia.

Dialogo  que coje vuelo en pájaros hecho suspiros.

Nuestros labios,

las llaves de nuestro mas pulcro secreto.

Abre cada una de nuestras oscilaciones dejándonos

en una desnudez que sobrepasa la piel.

Apoderándose así de de todo lo que nos hace ser quienes somos

hasta dejarnos en nada.

Mientras que

nuestro magnetismo impío poco a poco

aviva el choque de tu mar con

mi rompeolas. Dos cuerpos que en

el viaje salobre se deshacen en nubes que

se deslizan sobre el colchón.

Mientras pintamos paisajes húmedos.

Se deshacen las horas mientras Selene nos

brinda su mirada virtuosa

en el lienzo de nuestra alcoba.

¡Qué bello es admirar tu natura!

Ver como cada gota fatigada se convierte

en un brebaje de pasión.

Ahí es donde se revela el más hermoso secreto.

La fuente de todo lo mitológico,

Es esa última mirada que se dan antes de quedar

rendidos en los brazos del tálamo

donde se descubre el secreto del edén.

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San Juan y Luquillo

Perdónenme mis queridos lectores por el abandono de este verano, he estado meditando y reanudando musas para traerles un manjar de algo nuevo… ya saben estoy en mi segundo año y muchas cosas me esperan por experimentar… aquí les dejo con un poema prácticamente nuevo. espero que les guste. dejen su opinión en losa comentarios.

San Juan y Luquillo 

Ciudad y Pueblo… rincón de mil recuerdos.

uno es la capital y el otro es mi terruño fragmentado del cielo.

En cada uno se esconde un fragmento retentivo en el tálamo

de mil pájaros volando en sueños espumados.

 

Ambos son puertas al mar… pero uno enjaula su libertad.

uno es segregación social y el otro una amalgama rural,

donde en uno compagina la espalda vegetal de mi patria

Con llanuras besando los arrecife de coral.

En el otro domina el cemento con varilla a  armada,

Edificios cancerosos  y gente de alta sociedad.

 

¡Ay San Juan!

Donde el almirante español decidió su villa arrimar

y en tus colinas fortines y murallones quiso cimentar

para su tierra, como diamante precioso, aguardar.

 

¡Luquillo mío!

La urbe donde Yuquiyu y Atabey vinieron a morar.

El remanso de tus palmares, donde tantas veces logre descansar

en un conuco fraternal, en la hora de mi juventud

 a otros lares tuve que zarpar y en el marcar  mi numero residencial.

 

¡Ay mi Capital del Sol, no creas que de ti me olvide yo!

aunque los polvos motorizados de la ciudad patria

 hayan manipulado mi apariencia yo sigo siendo hijo del sol naciente

que ralla la serranía con el resplandor de tus playas escondidas.

Con el vuelo de la iguaca mi alma siempre ha de volar.

 

San Juan, tu mi lecho aguardaras día y noche

 pero en ti, mi Luquillo amado,

mi morada siempre ha de estar.

 

 

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Mi Musa

Inspiración;  música, entorno, situación. Que todo esto tiene en común,

que en algo me lo acuerdas tu. Antes de conocerte mis poesías

solo eran rimas sin sentido.

Al tu llegar; todo cogió su propio ritmo. Desde la salsa mas pesά, hasta

el reggae mas rasta, desde un bolero hasta algo un poco más moderno.

El entorno la mar;  tus risos espumados, cada aspecto tiene algo de ti,

hasta un beso apasionado.

 

 ¡Tu eres ella, la que me cela bajo la luz de la luna, la que me saca el

baile mas interno y erupciona creando el estreno de una

nueva función!  Un primer acto en las páginas

en blanco de la marioneta de tu seducción .

 

Mis poesías se encarnaron, y crearon un complot para en ti encontrar

todo lo que he buscado. Belleza;  el seudónimo de mis sueños

encarnados, dotada por la madre naturaleza para manipular mis mas grandes

deseos, guaitibirí que recoge los néctares de mis ensueños. Polvos

de estrellas que me condujeron hacia donde se formo el son,

transculturación en carne propia,

cuando la sangre llama no hay fuerza mortal que detenga las ganas

de estallar en el soberao.

 Al tu agitar tus faldas al ritmo del tambor dándole piquete

al compas de mi interior.

 

Amiga mía. Si solo supieras las  pretensiones de estar bajo tu lecho. Los que he tenido

que guardar en los más profundo de mi tálamo

. El vaivén que produces al mover tus caderas,

me llevaron al punto sin regreso, tan si quiera tu piel he tocado,  

 piel tan sutil  como las aguas  

que  bañan las orillas de mi pueblo. Tu sonrisa, blanquizal del

destello de mi  Diosa  salobre.

 

 ¡Luquillo mío, eres el testigo de los secretos de mi cuerpo.

Del rose innegociable con sus playas!

¿Cómo pudiste traicionarme al revelarle los secretos de mi pasión?  

Solo queda el destello de

su Luz marcada en mi piel, bronceado por el verano que emerge  de sus

labios, rallos rubios que

revelan el amor en penumbras que he escondido en mi alcoba. Que ha cogido mi cuerpo en

un coloquio  de amor en mi musa se convirtió.

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